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jueves, 30 de julio de 2020

LA NIEVE EN EL TRÓPICO DE VENEZUELA

Aunque los glaciares de la sierra nevada de Mérida casi han desaparecido, la nieve insiste en hacerse presente en sus cumbres durante los meses más lluviosos. Este mes de julio no fue la excepción y luego de una noche de mucha lluvia durante el viernes 17, una vez más la naturaleza vistió de blanco estas colosales montañas para deleite de sus vecinos admiradores de las maravillas naturales. Por motivos de la cuarentena que debemos cumplir en todo el mundo, no me fue posible visitar las zonas nevadas, pero si pude recurrir al uso de un lente 70-300 mm para acercarme un poco y captar este maravilloso espectáculo. Estas primeras 4 fotos muestran la vista que teníamos desde la ciudad de Mérida... y fue oportuno registrarla ya que esta nevada se mantuvo solo por un día... Haz clic sobre la foto que quieras ver más grande.

Pico El Toro (4.755 msnm) (izq.) y El León (4.740 msnm) (der.) 






Estas otras fotografías han sido captadas en diferentes ocasiones cuando si tuve la oportunidad de visitar las cumbres andinas. La sierra nevada de Mérida es la única zona en el país que aun mantiene remanentes de glaciares y junto a la sierra de La Culata, se cubre ocasionalmente de nieve debido a su altitud que supera los 4 mil metros sobre el nivel del mar (msnm).

Pico Bolívar (4980 msnm)


Pico Humboldt (4942 msnm) posee el glaciar mas grande de la sierra nevada de Mérida







Alrededores al Pico Espejo





domingo, 28 de junio de 2020

DESDE LA VENTANA

La fotografía de naturaleza generalmente obliga a proyectar la mirada a esos espacios alejados de los entornos urbanos. Sin embargo, en las ciudades y pueblos convivimos con muchas criaturas que se atreven a compartir su hogar con nosotros. Muchas veces estos buenos vecinos pasan inadvertidos o no tomados en cuenta al momento de fijar nuestras miradas con propósitos fotográficos. 

Este año la humanidad tuvo que afrontar una amenaza alarmante causada por la proliferación del coronavirus Covid-19. La medida más recomendada para minimizar el riesgo de contagio ha sido el aislamiento social físico y esto nos ha obligado a permanecer en nuestros hogares sin la posibilidad abierta de visitar las áreas silvestres para practicar la fotografía.   

Pero en este mundo lleno de contrates, detrás de todo la malo siempre hay algo bueno... En muchos rincones del planeta la naturaleza se ha hecho más visible en los entornos ocupados por la gente. De alguna manera, esto ha permitido fijar la mirada en lo que siempre había estado allí, generando asombro y admiración. Poco a poco, el contacto con la naturaleza (bajo el principio del respeto) se ha vuelto un anhelo y está calando en la conciencia de la gente más sensible...

En mi caso, cada día la ventana de mi habitación se ha convertido en una suerte de televisor en 3D donde paso largos ratos contemplando un pequeño jardín que da hacia un estacionamiento... en esta aventura de descubrimiento que sirve además para meditar y reflexionar, he visto y escuchado una gran variedad de aves, siendo las más comunes las paraulatas, múltiples colíbries, los zamuros, el pico de plata, el caricare sabanero (Milvago chimachima)los azulejos de jardín, los canarios de tejado, los querre querres, los chirulíes o capa negra y las pequeñas tortolitas. Otras que están presentes, pero distantes son los alcaravanes que me despiertan cada día con su alharaca mientras sobrevuelan la ciudad de Mérida, en los Andes Venezolanos... y los loros guaros y las guacamayas enanas (Ara severa) que anuncian el atardecer y la proximidad de la noche de cada día. Así mismo, cada vez que va a llover se manifiesta un despliegue de golondrinas danzando en medio de los nubarrones... Por la noches escucho el ulular de los pequeños búhos que tienen su refugio en un viejo árbol junto al estacionamiento; y he sido testigo también, con gran asombro, de cómo un gato doméstico callejero se comía a un gallito lagunero frente a mi ventana... 

Todo este maravilloso drama de la vida transcurre diariamente y era antes ignorado porque estábamos concentrados en nuestras labores domésticas cotidianas que tanto nos distraen y alejan del entorno.

Esta experiencia de observación, me fue motivando a tomar mi cámara fotográfica y acá les muestro unas pocas imágenes de esta aventura sin salir de casa. Espero sean de su agrado y los inspire a practicar el sano ejercicio de la observación y la contemplación. Haz clic sobre la imagen que quieras ver más grande.

"Al final, solo conservaremos lo que amamos. Amaremos solo lo que entendemos. Y entenderemos solo lo que nos han enseñado." — Baba Dioum, 1968.

Hembra de chirulí o capa negra

Macho de chirulí o capa negra

Canario de tejado


Tortolita




Querre querre

lunes, 29 de agosto de 2016

MI EQUIPO FOTOGRAFICO

Una de las preguntas recurrentes que recibo se relaciona con el equipo fotográfico que uso. Muchas personas creen que una marca determinada define la calidad del trabajo y que a su vez puede ser el factor milagroso para lograr imágenes dignas de admiración. Esta es una presunción bastante subjetiva y algo alejada de la realidad… Sin embargo, es bueno reconocer, en cierta manera, que las marcas bien posicionadas en el mercado mundial son el referente obligado para los que practicamos la fotografía como afición o profesión. No soy de esos que defienden “a capa y espada” una marca en particular; primero porque no soy agente publicitario y segundo porque no creo que mi opinión sea lo suficientemente influyente como para afectar el posicionamiento o el estatus de una marca por encima de otra. No recibo patrocinios así que no me siento motivado a hacer publicidad gratuita. Confieso que he usado diferentes marcas a lo largo de mi trayectoria fotográfica y todas tienen puntos a favor y en contra. Al final la fotografía de calidad la define más la habilidad del fotógrafo y su grado de pasión y sensibilidad en el desarrollo de esta manifestación artística.

De las cámaras analógicas recuerdo haber usado hace mucho tiempo las marcas Pentax, Minolta y Kodak y durante mi etapa con la fotografía digital he usado Sony, Canon, Olympus y Nikon. Todas son buenas marcas, así que no voy a parcializarme de manera desmedida. Mi opinión con respecto a las marcas obedece a una percepción muy personal (según el tipo de fotografía que desarrollo) y en ningún momento procuro abrir algún debate con aquellos que se autoproclaman defensores de una marca particular, ya sea por pasión, preferencias o intereses económicos.

Comencé formalmente mi aventura en el mundo de la fotografía digital con una Sony Cyber-shot muy básica y admito que para lo esencial era una cámara bastante buena. Al menos me permitía captar imágenes sin mayor esfuerzo y me sirvió de motivación para aspirar a una cámara con mayores prestaciones. Luego entré en el mundo de las cámaras DSLR con una Canon Eos Rebel la cual me permitía el intercambio de lentes y contaba con funciones semiprofesionales. Fue una cámara buena para experimentar sobre todo con los enfoques y las profundidades de campo que tanto atraen en la fotografía. Algo que me gustó era la calidad de las imágenes, muy nítidas y que no se pixelaban casi al ampliarlas de tamaño. Lo que no me terminó de convencer mucho fue la calidad de los colores… los verdes no resultaban tan brillantes y eso es algo que se aprecia en la fotografía de naturaleza cuando se está en el trópico y predominan los tonos esmeraldas. Otro detalles era que aunque la cámara tenía una apariencia robusta y resistente terminó siendo mala en su sistema interno ya que al poco tiempo de uso se dañó inesperadamente a pesar de no recibir alguna manipulación amenazante. El precio de la reparación resultó casi equivalente al valor original del equipo… ¡un verdadero absurdo! Y aunque lo asumí ese percance frustrante marcó el terminó de mi vinculación con la marca Canon. Punto a favor: la calidad de las imágenes, punto en contra: muy mal control de calidad en cuanto a la fabricación de ese modelo.

Seguidamente opté por la marca Olympus y esta vez fue cuando pude sentirme más conforme. Tuve dos modelos de esta marca (E-410 y E-510) y varios lentes intercambiables (Olympus Zuiko Digital ED 14-42mm f/3.5-5.6, Olympus Zuiko Digital ED 40-150mm f/4.0-5.6 y Olympus Zuiko Digital ED 70-300 mm f/4.0-5.6). La calidad de las imágenes era muy buena, los colores muy brillantes y vivos, la óptica excelente (sobre todo por la relación precio-calidad) y las cámaras resultaron ser muy versátiles en sus funciones manuales y automáticas con un excelente software y sensor. El único punto negativo era la fragilidad del cuerpo de la cámara por ser casi todo de plástico y otro detalle que pude experimentar era que al ser expuesto a temperaturas muy bajas en las cumbres montañosas andinas la cámara simplemente dejaba de trabajar. Esto para quien está en Los Andes es una gran limitación. La cámara no respondía bien a condiciones de poca luminosidad y el flash incorporado proyectaba casi siempre una sombra cuando se fotografiaban detalles a corta distancia o con macro.

Aunque me sentía a gusto con la marca Olympus, principalmente por la calidad de las imágenes así como por sus excelentes lentes intercambiables, llegó un momento en que consideré aspirar de mayores prestaciones. Fue así como luego de evaluar varias opciones me decidí por entrar en el mundo Nikon. Adquirí el modelo D7000 con los lentes AF-S DX NIKKOR 18-140mm f/3.5-5.6G ED VR y AF Zoom-Nikkor 70-300 mm f/4-5.6G y aunque llevo poco tiempo usándola me siento bastante satisfecho. La cámara es muy resistente, tiene una gran cantidad de funciones, la calidad de las imágenes es excelente y apunta a lo profesional. Aun estoy en la etapa de reconocimiento del equipo ya que obviamente es más complejo que los que había tenido… es como quien estuvo acostumbrado a manejar un auto automático y cambia por uno sincrónico. Estoy experimentando y reconociendo que Nikon no se ha ganado su prestigio en la comunidad de fotógrafos por mera publicidad… es una gran marca que sabe orientar sus productos a los múltiples intereses y eso se agradece cuando se busca los mejores resultados.

Ya para terminar esta reseña, muchos se preguntaran también cómo llevo mi equipo fotográfico al campo, pues bien, eso lo hago en un morral Lowepro Pro Runner 200 AW, diseñado especialmente para albergar este tipo de equipos. Uso un trípode Vivitar, muy sencillo. En la cámara grabo los archivos de foto y video en memorias SanDisk Extreme con capacidad de 32 GB UHS-I/U3 SDXC up to 60 MB/s. Tomo las fotos en formato RAW (y ocasionalmente con respaldos en alta calidad en formato JPG) y las  proceso con el software Adobe Photoshop y Adobe Photoshop Lightroom. Cuando ofrezco mis fotos con fines editoriales impresos las entrego en formato TIFF, con perfil de color CMYK y a 300 dpi, eso garantiza una calidad óptima. Cuando los usos son en plataformas digitales generalmente los archivos son en jpg y a resoluciones variables entre 72 y 300 dpi. Todos los usos permitidos van respaldados con un contrato de licencia y la firma de mi autoría lo cual certifica que la imagen adquirida es un duplicado fiel del archivo original y que cuenta con un aval amparado en la ley de derecho de autor.

No puedo recomendar una marca particular de cámara para quien sienta interés por desarrollar esta actividad artística. Como todo en este mundo, es relativo y obedece a intereses y fines muy particulares. 

El trabajo fotográfico de calidad exige y demanda una gran inversión de dinero, tiempo, conocimiento, capacitación técnica y profesional, pasión y autenticidad. Cuando se adquiere una imagen original siempre se está avalando un trabajo logrado con esfuerzo y sentido artístico. La fotografía es una forma de arte… es más de lo que puede captarse con la mirada.